Llegué al primer disco de Electric Pop Group y ahora que lo escucho en la mañana antes de irme al trabajo, pienso en la desprolijidad como valor. Como si la voz no entrenada, los recursos básicos en la guitarra (rasgueo y arpegios siguiendo el acorde) o la batería básica, conviertieran un estribillo simple en algo más. Un excedente emocional contenido en canciones que difícilmente podrían ganarse un espacio masivo. Sobre todo ahora, que vivimos en un 1987 eterno.
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